¿Qué es?

En el dorso de la muñeca existen 6 compartimentos fibrosos extensores por los que discurren los tendones extensores, cada uno de ellos recubierto por una membrana sinovial. El primer compartimento extensor se ubica en el borde radial de la muñeca, sobre la apófisis estiloides del hueso radio, y contiene los tendones del extensor corto del pulgar y el abductor largo del pulgar.

La inflamación de los tendones a su paso por la corredera extensora causa dolor e imposibilita la utilización de la mano con normalidad. Su aparición se asocia a trabajos en los que se realizan movimientos de repetición de apertura del pulgar, así como de desviación cubital de la muñeca (por ej., la utilización de cuchillos o martillos). Estos movimientos de repetición producen un roce entre los tendones y el túnel fibroso, que acaba irritando la vaina sinovial produciendo su estrechamiento y desencadenando un proceso inflamatorio doloroso. También se asocia al embarazo y la lactancia, debido a la retención de líquido que padece la madre por las hormonas.

El diagnóstico

El diagnóstico se realiza mediante la historia clínica y la exploración física, durante la cual es típico encontrar dolor al palpar el borde radial de la muñeca. También aparece el signo de Finkelstein, un dolor punzante en el borde radial de la muñeca cuando se sujeta el pulgar a la palma y se realiza una desviación cubital. No se debe confundir la clínica con el síndrome de entrecruzamiento o intersección, que se caracteriza por dolor, edema y crepitación en casos avanzados a 4 cm de la muñeca hacia proximal. Con la realización de una ecografía se observa el primer compartimento extensor distendido y con aumento de líquido en su interior, indicativo de sinovitis.

Para tratar esta patología podemos empezar por tratamientos no quirúrgicos y, en caso de que estos no consigan mejorar la sintomatología del paciente, se indicaría la cirugía.

Tratamiento no quirúrgico

El tratamiento no quirúrgico, indicado en casos agudos, consiste en la inmovilización mediante férula, lo que mantiene la muñeca en leve extensión y el pulgar en abducción. Las infiltraciones con corticoesteroides obtienen tasas de éxito entre 50% al 80%, siendo muy efectivas durante el embarazo y la lactancia, pues la enfermedad tiende a resolverse tras la finalización de la lactancia.

Tratamiento quirúrgico

El tratamiento quirúrgico se puede realizar con anestesia regional mediante bloqueo del plexo braquial o anestesia general. Se realiza con la extremidad en isquemia para tener un campo operatorio sin sangre. Se practica un abordaje transversal de 2 cm sobre el primer compartimento extensor, 1 cm proximal a la apófisis estiloides. Se diseca cuidadosamente la rama superficial del nervio radial para evitar dañarla durante la cirugía y se protege, apartándola del campo quirúrgico. Se identifica el compartimento y se abre en su cara dorsal, comprobándose la correcta excursión de los tendones y explorando minuciosamente para descartar la existencia de tabiques intracompartimentales, que deberán ser abiertos también en caso de existir. La apertura se realiza del lado más cubital del compartimento y se complementa con una plastia del retináculo para evitar la luxación dolorosa del tendón.
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