Vigila tus implantes, vigila tu salud

vigilancia cirugia mamaria

Aunque actualmente la cirugía mamaria es una de las más seguras, debes seguir unas pautas para que tus implantes duren más tiempo en las mejores condiciones.
Por Jaime Ospina | Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva HSRLP

Como portadora de prótesis de mama, debes conocer cómo estos influyen en la evolución y exploración de tus senos, así como las posibles complicaciones que se pueden desarrollar en relación a los mismos con el paso de los años.

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Los implantes de silicona actuales, considerados de cuarta y quinta generación, están compuestos por polímeros de silicona más cohesivos y resistentes, rodeados por una cubierta microtexturizada. Todo ello, sumado a las mejoras en las técnicas quirúrgicas actuales, ha conseguido disminuir la tasa de complicaciones de las prótesis de mama.

Pero a pesar de todas estas mejoras, la tasa de complicaciones no es nula ni los implantes duran toda la vida, por lo que es importante conocer los riesgos y signos de cualquier complicación que puedan presentar. Las medidas que recomendamos en el servicio de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva de Hospitales San Roque para el control de las prótesis de mama son, sobre todo, las siguientes:

1. Controles de imagen rutinarios 1 vez al año, habitualmente mediante ecografía y bianualmente mediante resonancia magnética. Además, haciéndonos eco de la recomendación de la FDA americana, se recomienda una resonancia magnética a los 3 años de la colocación de las prótesis.

2. Si la paciente se realiza estudios mamográficos anuales, se aprovechará para valorar el estado de las prótesis.

3. Es importante que conozcas el tipo de prótesis que llevas, por lo que deberías revisar los informes quirúrgicos previos. En caso de que lo desconozcas y exista la sospecha de que tengas una prótesis PIP, se debería plantear el recambio.

4. En caso de duda, acudir a la consulta del cirujano plástico para una correcta anamnesis y exploración física.

En cuanto a las complicaciones, debes estar informada de las que se pueden dar:

Rotura del implante. La tasa de rotura se estima en torno a un 5%, sin existir grandes diferencias entre las marcas que existen en el mercado (excepto las prótesis PIP que han sido retiradas del mercado y deben ser explantadas por tener una tasa de rotura mayor). La rotura del implante puede pasar desapercibida —“rotura silente”— incluso para el cirujano, sobre todo cuando es intracapsular (se rompe el implante, pero no la cápsula que le rodea). Tras la rotura, se podrán o no observar diferentes signos clínicos, generalmente en caso de roturas extracapsulares (salida de la silicona fuera de la cápsula que rodea el implante):

Alteración de la forma de la mama
Dolor e inflamación de la mama
Contractura capsular

En caso de existir la rotura, si es intracapsular, se puede tolerar cierta espera para la realización del recambio, mientras que si es extracapsular deberá realizarse lo antes posible. Si la rotura no es detectada a tiempo y se espera a la aparición de signos más avanzados, la cirugía de recambio puede ser más complicada y no obtenerse los resultados estéticos esperados.

Cáncer de mama. El hecho de portar prótesis de mama no ha demostrado en los estudios científicos que aumente el riesgo de cáncer de mama, ni tampoco que disminuya la capacidad de las pruebas de imagen para diagnosticarlo. Sin embargo, sí que podría influir a la hora de la autoexploración mamaria, por lo que es muy recomendable someterse a pruebas de cribado de cáncer de mama de forma periódica.

Contractura capsular. La formación de la capsula alrededor del implante es un proceso normal, pero pasa a ser un problema cuando esta cápsula se contractura y se hace más dura. Ante tal situación, es importante que te valore tu cirujano para descartar cualquier problema subyacente con el implante. Cuando la contractura causa una distorsión en la forma de la mama y es dolorosa, se indica el recambio quirúrgico de la prótesis y la extirpación de la capsula periprotésica contracturada.

Seroma tardío. Se asocia con microtraumatismos sobre la capsula periprotésica, lo que produce un proceso inflamatorio con la consiguiente producción de seroma, que se acumula dentro de la capsula periprotésica, causando un aumento de la mama unilateral y doloroso, con la aparición secundaria de una contractura capsular fibrosa hasta en un 80% de los casos. Su tratamiento implica la capsulectomía y el recambio por prótesis con envuelta de poliuretano. Se debe descartar la existencia de un linfoma anaplásico de células gigantes en todos los seromas tardíos.

Infección tardía. Es un cuadro muy raro. Se produce de forma secundaria a una infección sistémica y en la que el paciente tiene su sistema inmune debilitado, pudiéndose colonizar la cápsula del implante. Puede intentarse tratamiento antibiótico de amplio espectro y si no se produce mejoría, estaría indicada la retirada del implante.

Malposicionamiento. El implante se localiza en un bolsillo que se confecciona a medida en el momento de su colocación, ya sea por debajo del músculo pectoral o debajo de la glándula mamaria. Con el tiempo y según la actividad física de la paciente, puede haber un desplazamiento del implante por lo que se aprecia un cambio en la forma de la mama y una asimetría con respecto a la mama contralateral. Para la recolocación del implante se necesita una nueva intervención quirúrgica.

Duración. Aunque no se ha determinado exactamente cuál es el tiempo recomendado para realizar un recambio protésico, se suele hablar de que por encima de los 10 años sería recomendable plantearlo. No existen estudios científicos ni recomendaciones por los fabricantes o el Ministerio de Sanidad acerca de cuándo se debe cambiar un implante de mama, por lo que existen pacientes con implantes colocados hace 20 años que no presentan complicaciones y, por tanto, portan sus primeros implantes.

Esto plantea que la paciente, cuanto más joven se opere, indudablemente deberá someterse a alguna cirugía de recambio a lo largo de su vida, hecho que debe conocer antes de decidir operarse. Además, debe saber que deberá controlar sus implantes mediante exploración física y pruebas de imagen de forma periódica para garantizar la buena evolución de los mismos.

Por otra parte, si tenemos claro que, ante la aparición de alguna de las complicaciones descritas anteriormente, se debe plantear una cirugía de recambio en caso de que la paciente desee seguir portando unas prótesis de mama, y es práctica habitual que si han transcurrido ya algunos años, se aproveche para recambiar ambas prótesis y poner el contador de nuevo a cero.

Tras el análisis de las complicaciones, te habrás dado cuenta de que la mayoría requiere de tratamiento quirúrgico para corregirlas. El resultado estético de esta cirugía y el tiempo transcurrido desde el diagnóstico de la complicación están relacionados, por lo que es importante mantener controles periódicos de tus prótesis de cara a evitar complicaciones innecesarias por retrasos en su diagnóstico.

Si deseas más información, no dudes en pedir cita (928 012 615) y acudir a nuestra consulta.

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