El envejecimiento cutáneo: cómo mejorar el aspecto de nuestra piel y evitar su aparición prematura

Es importante aclarar que no se puede evitar el envejecimiento cutáneo, pues todos envejecemos, pero sí podemos influir en la velocidad y en cómo dicho proceso ocurre,
lo que nos permitirá lucir una piel con un aspecto más saludable y más juvenil.

La piel está sometida a dos procesos de envejecimiento, uno intrínseco y otro extrínseco. Los procesos intrínsecos tienen un carácter individual que dependen directamente de la carga genética, el metabolismo celular y las hormonas, no siendo muy modificables. Por otro lado, los procesos extrínsecos son la influencia que tienen diversos factores a los que se somete la persona y que aceleran o enlentecen el proceso de envejecimiento. La exposición crónica al sol es el factor más influyente, seguido de otros como la polución, tóxicos como el tabaco y alcohol, químicos irritantes, radiaciones ionizantes, una nutrición deficiente y el estrés.

La piel es el órgano más grande del cuerpo y también el más expuesto, por lo que es el primero que denota el paso del tiempo.

La piel que envejece por causas internas presenta un aspecto liso y sin manchas, con arrugas muy finas y aspecto de sequedad, caracterizándose por la disminución de fibroblastos y la desorganización de las fibras de colágeno. El envejecimiento cutáneo extrínseco se caracteriza por la aparición de arrugas profundas, manchas hiper o hipopigmentadas, pérdida del tono y elasticidad, aspecto seco y frágil de la piel, así como la alteración del colágeno y la elastina a nivel celular.

La disminución en la tasa de recambio celular, la alteración de las fibras de colágeno a nivel dérmico y la disminución de los glucosaminoglucanos (por ejemplo el ácido hialurónico encargado de captar agua), son las características del proceso de envejecimiento cutáneo que causan un deterioro en la cicatrización y descamación de la piel. Por ello, algunos productos van encaminados a acelerar el recambio celular, así como a la reorganización y aumento en la síntesis de colágeno y ácido hialurónico, consiguiendo así mejorar el aspecto de la piel.

El objetivo principal de un tratamiento de anti-envejecimiento cutáneo será el de conseguir una piel con aspecto saludable, lisa, sin manchas, más luminosa y con mejor tonicidad. No siempre un aspecto más saludable de la piel tiene que coincidir con un aspecto más juvenil, deberemos tener en cuenta el deseo de cada paciente y adaptar el tratamiento a su estilo de vida.

1. Cuidado de la piel:

Mantener una piel sana es fundamental, no solo desde el punto de vista estético sino también para la salud, pues es la barrera que impide la deshidratación y la entrada de microorganismos y contaminantes en nuestro organismo. Por ello, el cuidado diario mejora su aspecto y le permite realizar mejor sus funciones, previniendo la formación de las temidas arrugas. Para ello vamos a actuar disminuyendo los procesos inflamatorios mediante el uso de antioxidantes tópicos o sistémicos, protectores solares y retinoides para mejorar la protección contra el fotoenvejecimiento y aportando colágeno y ácido hialurónico. Todo esto sin olvidarnos de seguir unas normas básicas en cuanto al estilo de vida.

2. Fotoprotección y antioxidantes

La radiación UV produce procesos inflamatorios y radicales libres de oxígeno (RLO), que causan muerte celular en la piel, lo que a la larga disminuye la capacidad de la misma de regenerarse. Así, la utilización de protectores solares de alto espectro con filtro UVA y UVB, así como la disminución a la exposición, es la medida más importante a la hora de prevenir o frenar el envejecimiento cutáneo prematuro. Los retinoides detendrán la síntesis de colagenasa, que destruye el colágeno, y los antioxidantes previenen la aparición de radicales libres. La nutrición juega un papel importante a la hora de prevenir la aparición de RLO mediante el aporte de antioxidantes como la vitamina C, vitamina E, carotenoides, selenio y cobre.

3. Tratamientos tópicos con efectos anti-envejecimiento:

Principalmente tienen dos efectos: regulación del ciclo celular y antioxidantes. Así los antioxidantes como las vitaminas (vit A, B, C y E), flavonoides y polifenoles reducen la cantidad de RLO en los tejidos, mientras que los reguladores del ciclo celular como los retinoides y los polipéptidos influyen en la síntesis de colágeno.

Procedimientos invasivos: se realizan en la consulta y están orientados a renovar las capas superficiales de la piel y estimular la producción de colágeno.

  • Peeling químicos: producen la eliminación de capas superficiales de la piel, estimulando su reparación. El resultado es una piel más uniforme, tersa y brillante. Los peelings pueden ser:
    • Superficiales de alfa y beta hidroxiácidos (ácido glicólico) y TCA al 10%
    • Medios como el TCA 30% que penetra hasta la dermis superficial.
    • Profundos TCA 50% y fenol que penetran en la dermis profunda.
    • Su mecanismo de actuación depende de la concentración y el tiempo que se deje actuar, lo que produce la destrucción de la capa que queramos eliminar, dejando paso a una nueva con menos signos de envejecimiento.

  • Dispositivos de luz: Actúan generando calor y destruyendo de forma selectiva el colágeno, lo que estimula su producción y reorganización.

IPL (luz intensa pulsada): actúan con longitudes de onda cortas y no causan destrucción en los tejidos (no son ablativos). Se utilizan para tratar manchas pigmentadas, arañas vasculares, corregir la textura rugosa y arrugas finas de la piel, además de cerrar los poros. Actúa en las capas profundas de la piel mejorando su tono y textura. Están indicadas en procesos de rejuvenecimientos para pieles no muy dañadas y envejecidas pues no es un procedimiento muy agresivo.

Láser fraccionado CO2 o YAG-erbio: la mejora en su tecnología ha permitido acortar el tiempo de recuperación del paciente tras el tratamiento. Estos dispositivos generan un daño térmico controlado y fraccionado en la piel, dejando zonas de piel sanas entre las zonas tratadas con calor, lo que permite que el proceso de epitelización y remodelado cutáneo sea más eficiente, acortando el tiempo necesario para la recuperación. Mejoran mucho el tono cutáneo pues causan una mayor retracción de la piel. Están indicados en pacientes con arrugas más profundas o con flaccidez cutánea, como puede ser el código de barras, párpados inferiores o arrugas frontales. También se usan para remover lesiones como lunares o para mejorar el aspecto de cicatrices.

Radiofrecuencia: Genera corrientes eléctricas que, a su paso por la piel, generan calor, estimulando de esta forma la reorganización y producción del colágeno. Causan retracción de la piel sin aparente daño externo. Actualmente se utiliza para generar un efecto “lifting” en la zona de las cejas y el cuello. También se combina con técnicas de microagujas para mejorar el tono de la piel.

  • Mesoterapia: es un cóctel de ácido hialurónico, aminoácidos, vitaminas y minerales que se aplica mediante microinyecciones. Consigue mejorar el aspecto de la piel mediante un incremento de la hidratación y la síntesis de colágeno que devuelve el tono y la luminosidad. Está indicada como tratamiento preventivo para el envejecimiento y para paliar las consecuencias de excesos a los que hemos sometido a la piel.
  • Plasma Rico en Plaquetas (PRP): La sangre del paciente se extrae en la misma consulta y se procesa para obtener la fracción del plasma, que es la más rica en plaquetas y en factores de crecimiento. Al aplicarse esto sobre la piel se estimula la producción de matriz dérmica, aumenta el número de fibroblastos y mejora el tono lo que genera un aspecto más juvenil.
  • Toxina botulínica: Se trata de una denervación química del músculo, lo que impide que este se contraiga evitando la aparición de las arrugas dinámicas, las conocidas como arrugas de expresión. Se utiliza tanto de forma preventiva para evitar que aparezcan las arrugas como para suavizar las que ya existen. Se puede combinar con otras técnicas como los rellenos para eliminar por completo algunas arrugas más marcadas en la piel.

Recomendaciones generales:

  • Evitar la exposición solar excesiva y utilizar cremas de protección solar de alto espectro, renovándolas como mínimo cada 2 horas.
  • Hidratarse abundantemente con un consumo diario mínimo de 2-3 litros de agua, dependiendo de la actividad física desarrollado o la temperatura.
  • Dieta anti-envejecimiento:
    • La principal fuente de grasa debe ser el aceite de oliva, evitando el consumo de bollería industrial o carbohidratos simples, así como las grasas en estado sólido como mantequilla y margarina.
    • Consumir frutas y verduras que son ricas en antioxidantes y vitaminas, así como legumbres que son ricas en proteínas y oligoelementos. No debemos olvidar los frutos secos, que son una fuente de minerales y ácidos grasos, ni tampoco los lácteos.
    • Reducir el consumo de carnes rojas, que aumentan la producción de RLO, e incrementar el consumo de pescado, ricos en ácidos grasos omega 3 y omega 6.
    • Vigilar la forma en la que preparamos los alimentos, procurando cocinarlos al vapor, a la plancha o en el horno, evitando los fritos, gratinados y barbacoas, pues son ricos en RL. También hay que cuidar el consumo de salsas o pastillas de caldo. Condimentar con aceite de oliva, zumo de limón o especias.
    • Hacer 5 comidas al día, cuidando siempre las cantidades y respetando las proporciones entre carbohidratos, grasas y proteínas.
  • Realizar deporte de forma continua pues mejora el metabolismo y disminuye el estrés.
  • Realizar tratamientos de mantenimiento y prevención en casa. Para ello contamos con diferentes protocolos de terapias tópicas y sistémicas antienvejecimiento. Además, se deberá valorar de forma individualizada la necesidad de tratamientos en consulta de forma periódica. No olvides que dichos tratamientos deben ser realizados por un profesional cualificado, que te de unas mínimas garantías, lo que no se obtiene con tratamientos baratos y de la mano de personas con más que dudosas cualificaciones.

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